Gata Cattana: «Quevedo y Góngora serían más raperos que muchos de los que hay ahora…»

Nosotros la conocemos como Gata Cattana, pero Ana Isabel García Llorente tenía mucho que mostrar al mundo bajo ese pseudónimo. Fue una joven cordobesa licenciada en Ciencias Políticas pero que desvió su carrera profesional guiada por su verdadera vocación, la poesía. Dado que ya se había licenciado como politóloga, cursó además Poética Internacional para poder satisfacer sus dos intereses. Creó incluso un poemario en noviembre de 2016 titulado La escala de Mohs, pero, bajo todo pronóstico, su currículum todavía tenía sitio para una faceta más, rapera.

La música llamó a su puerta y ella abrió sin pararse a ojear la mirilla. Creó con relativa facilidad un género caracterizado por la protesta, lleno de sarcasmo, ironía y existencialismo. La musicalidad de sus letras nos hace difícil, en ocasiones, distinguir la poesía del rap, consiguiendo unas letras con matices flamencos y sones latinos, hechas para gente despierta y gran amante de la música reivindicativa.

“Los poetas de ahora son raperos. Quevedo y Góngora serían más raperos que muchos de los que hay ahora.”

Ella misma definía su música y sus letras como “un canto a la rebeldía y a la justicia”. Contó en alguna que otra entrevista que sus ansias de justicia reflejadas en sus temas tienen algo que ver con sus estudios sobre política, por todo esto, sus letras están llenas de referencias históricas. Explicaba también que ella llegó al mundo de la música en el mejor momento dado que el rap protesta está en auge en estos momentos y por ello sus letras, cuanto menos crudas y verdaderas, se encontraban en el caldo de cultivo perfecto para que reventase el esquema preestablecido y llegasen a un montón de gente.

“Trato de ponérselo difícil a la censura de la Ley Mordaza.”

Nos explicaba en alguna que otra ocasión que Gata Cattana en realidad era un álter ego, la mujer en la que se quería convertir Ana de pequeña, una mujer valiente, fuerte y que se iba a comer el mundo. Por otro lado, Ana era una chica normal de pueblo y aficionada a la poesía. Pero como en muchos otros casos, incluido el de Ana, el personaje acaba devorando al autor.

Ana siempre se mostró partidaria a la llegada de nuevos géneros, como podría ser el trap si nos situamos en el presente más próximo. Opinaba que el rap llevaba quedándose obsoleto bastante tiempo. Se había convertido en un género purista, que vivía de añorar tiempos pasados (como por ejemplo los años 90) y que siempre utilizaba temáticas recurrentes.

“El trap era algo necesario.”

Debido a que el rap siempre ha tenido esa característica marginal por sus temas y sinceridad, la llegada del trap ha supuesto una verdadera apertura. Antes los temas no salían en la radio y no se hablaba apenas de artistas en la televisión.

Ha servido como un enriquecimiento para la filosofía del rap, para poder mezclar bases de reggaeton y flamenco, para reivindicar la cultura kinki popular de España y poder dejar de lado, de una vez por todas, esa cultura yankee que llevábamos calzando casi dos décadas.

De hecho, ahora mismo casi prácticamente a nivel mundial, todos los países tienen el ojo puesto en España debido a este nuevo género que está emergiendo, recuperando toda la cultura popular de las calles y que se sirve de manera muy inteligente de las redes sociales como herramienta de difusión para los que no tienen medios. Ponía Gata como ejemplo de este fenómeno a los antiguos Pxxr Gvng, ahora llamados Los Santos.

Considerada a sí misma feminista, se abre camino entre el estigmatizado género masculinizado que es el rap. Explicaba que se lleva el feminismo a su profesión como mujer, al igual que si hubiese sido médica, hubiese llevado el feminismo al campo de la medicina.

Nos contó en más de una ocasión que el rap no es que esté mucho más manchado de machismo, sino que el rap es un reflejo más de lo que tenemos afuera, de la sociedad. Pero sí reconoce que ahora han aparecido en la escena musical muchas chicas y se las está estigmatizando y criticando más de lo usual que a cualquier otro artista masculino.

“Hay que dejar a las mujeres que digan lo que quieran.”

Su muerte, debida a un shock anafiláctico con tan solo 25 años, nos sorprendió a todos y dejó en el aire su último y más importante trabajo, Banzai, producido por David Unison. Un proyecto largo y serio que buscaba una definición propia para ella como artista. El nombre del disco viene del concepto japonés, del grito de batalla de los samurais antes de ir a la batalla y de su honor al suicidarse si perdían dicha disputa.

Se publicó el pasado mes de octubre gracias a la financiación de familia, amigos y artistas con los que en su día colaboró.

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