Alba García: «Desnudarse adquiere el significado de liberarse…»

En Littera somos conscientes de que aún existen personas que confían en la ruptura de los límites a la hora de buscar la poesía de la imagen y el estremecimiento del alma; personas que aún confían en el bosque de nuestras entrañas y en las historias escondidas en el brillo de los ojos con muchos sueños y, a veces, nácar.

Con todos ustedes, nuestra invitada de hoy es una artista ovetense que, habiendo llegado a ser una de las más jóvenes fotógrafas en exponer en solitario en las galerías nacionales con, nada menos que 16 años, no ha parado de creer y crear, convirtiéndose en un icono del arte y un referente con proyectos como “Naturaleza y mujer”, gracias a los cuales está consiguiendo deshacer las barreras del miedo y promulgar la belleza de ser uno mismo.

Sin más dilación, se desnuda ante nosotros Alba García.

¿Quién es Alba García?

Fotografío y escribo, pero siempre me he definido como una buscadora de almas.

¿Y al otro lado de la cámara?

Soy una chica normal, como esas que te cruzas todos los días por calle. Me apasiona el arte, en especial la fotografía y la escritura. Siento verdadera fascinación por la mente humana y el interior. Desde muy pequeña he sido una persona extremadamente sensible, con una gran capacidad para sentir.

Es sabido que tienes asentado un buen recorrido en otras destrezas, como la literaria: ¿Qué aporta a tu vida la fotografía que no se pueda equiparar con tales destrezas?

Digamos que la fotografía es algo que hago conscientemente, algo que disfruto y me hace sentir viva, sin embargo, escribir surge como una necesidad. A veces, necesidad de vaciarme, otras de explorar lo que hay dentro de mí, es algo que suelo hacer inconscientemente, sin pensar, simplemente fluye de forma natural.

¿Renunciarías a una de las prácticas por la otra?

Creo que no podría renunciar a ninguna de las dos, porque las dos completan una parte diferente de mí. La fotografía me hace libre mentalmente, la escritura me libera sentimentalmente.

¿Existe conexión entre la imagen y los versos?

A veces no, a veces sí. A veces leo cosas que me inspiran a fotografiar, otras veces fotografío e intento definir lo que he hecho con palabras. Aunque la mayor parte del tiempo suelen ser cosas independientes, reconozco que siempre busco la poesía visual en mis imágenes. Me obsesionan mucho la limpieza y la luz, y creo que es algo que me viene de la literatura.

Dado tu éxito actual con los reportajes fotográficos, si te resulta cómodo, dirigiremos la entrevista por esos derroteros: ¿Te has visto alguna vez en la tesitura de inmortalizar la realidad en su más pura crudeza?

Lo más cerca que he estado de hacerlo, fue cuando me retraté a mi misma para “Diario de una migraña”, un proyecto personal por que el he obtenido varios premios. Personalmente, fue una época muy difícil, estaba muy mal de salud, pasaba semanas enteras en la cama, sin poder moverme. Hacer aquellas fotos supuso un reto muy grande para mí a muchos niveles, sobre todo al ver el resultado de las imágenes y ver cómo la enfermedad me estaba pasando factura física y mentalmente. Nunca llegué a publicar gran parte de las fotografías porque eran realmente duras.

¿Recuerdas una imagen que te estremezca como ninguna otra lo hace? Tanto tuya como de cualquier otro artista, caben todas las posibilidades.

Quizá una foto de la primera vez que fotografié a alguien. Fue a una amiga. Recuerdo que fuimos a una casa abandonada y  cuando estábamos entrando, salió un ocupa de dentro gritando y con una jeringuilla en la mano. Teníamos tanto miedo que empezamos a correr sin saber muy bien a dónde íbamos. Acabamos en un parque de árboles enormes, justo cuando empezaba la puesta de sol. La fotografié con ropa de ballet y una chistera subida en la rama de un árbol. Aquel fue el momento decisivo en el que fui consciente de que fotografiaría el resto de mi vida.

Creo que a día de hoy, no he vuelto a sentir nunca más la magia que se creó allí.

¿Existe la posibilidad de hacer varias lecturas de una imagen o está todo escrito en sí misma?

No existe una lectura concreta de una imagen. Cada persona interpreta lo que ve de una manera totalmente diferente, y creo que eso es lo realmente maravilloso de la fotografía, que no hay límites a la hora de mirar.

Arriesgándome a lo íntimo de esta cuestión… ¿Podrías compartir la lectura que te hace experimentar las sensaciones que nos comentabas de esa imagen concreta?

Como comentaba, aquel día me di cuenta de qué era lo que quería hacer realmente con mi vida. Por primera vez, sentí que todo tenía un sentido, que podía ayudar a hacer del mundo un lugar mejor, un lugar mas bello. Ese sentimiento me ha impulsado siempre para no dejar de buscarme a mi misma en mis imágenes, para intentar entregar al mundo a través de mi trabajo, lo mejor que tengo como persona. Mi forma de sentir, mis ideales y mi manera de ver el mundo, es el regalo que escondo siempre en cada obra.

¿Qué quiere decir mis manos, mis alas?; ¿Qué te llevó a refugiarte en la consigna que llevas en la piel?

Siempre digo que la fotografía me ha salvado la vida. Yo era una niña muy tímida, refugiada en mi misma, me costaba mucho salir al exterior, mostrarme. Cuando la fotografía apareció, fue como si una puerta hacia el mundo se abriera dentro de mi. “Mis manos, mis alas”, representa la libertad que el arte me ha dado. Cuando creo, soy totalmente libre, siento que puedo volar, que no existe nada que no pueda hacer, como si el mundo exterior y el mundo interior rompieran las fronteras y yo pudiera moldearlos a mi antojo, usando mis manos.

Te defines como buscadora de almas… ¿Qué parte toma el alma en tu trabajo?

El alma lo es todo. Para mi la belleza real es esa que surge del interior, de las experiencias vitales, de las cosas que nos pasan y de cómo las sentimos. Es la belleza interior, alimentada por el alma, la que dota a la belleza exterior de algo único y maravilloso.

¿Cómo se equilibra la búsqueda del alma reflejando el físico de las personas?

Cuando sabes llegar al fondo de una persona, mirar en su interior, interpretar cada gesto, cada movimiento, cada mirada, el equilibrio surge de forma natural.

Lo realmente complicado es aprender a mirar más allá del físico. Una vez rompes esa barrera y empiezas a sumergirte en las personas, descubres que la verdadera belleza está dentro y no fuera. Todos tenemos una historia que contar, y eso es lo que da magia a la fotografía.

¿Cómo se consigue que una persona deje traslucir sus entrañas en una sesión fotográfica?

Actuando de la forma más natural posible. La persona necesita sentirse cómoda, como si no le estuvieran haciendo fotos. Necesita ser ella, sin miedo. Necesita poder moverse, sentir, vivir lo que está haciendo.

Siempre dejo que la gente que fotografío actúe tal cual es delante de mi cámara. Me apasionan las fotos naturales, esos momentos que solo duran unos pocos segundos.

¿Existe un período de conocimiento previo a las sesiones con las participantes?

Normalmente no. Me resulta mucho más fascinante el hecho de tener que descubrir a una persona justo en el momento que se pone delante de mi cámara. Algunas veces sí que conozco sus historias de ante mano, pero suelen ser casos muy concretos.

¿Alguna vez te has visto forzada a interrumpir o suspender la sesión por incompatibilidad de vibraciones?

No, nunca lo he hecho pero si lo he sentido. Hay personas con las que el trabajo fluye y otras con las que no. Se nota mucho en el resultado final del trabajo.

¿Es distinta la manera de conocer a las personas a través de un objetivo? ¿Qué aporta esa vía que no aporte la del contacto habitual?

Es distinta porque lo primero que ves son los miedos y las inseguridades de la gente. Digamos que conoces a las personas desde el lado más humano. No hay espacio para las apariencias, para fingir, lo que hay es lo que es.

¿Qué es irremediablemente atractivo a tus ojos? Es decir, qué es en lo primero que te fijas de las personas que no puedas evitar que guíe a tu objetivo.

En la cara, sobre todo en la expresión. Me apasiona la gente que dice cosas sin decir nada. Necesito fotografiar a personas que se abran a mi, y mirando el rostro de alguien, sé si puede ser así o no. También me fijo mucho en las manos, creo que realmente son el espejo del alma.

¿Qué es naturaleza y mujer?

Naturaleza y mujer es un proyecto personal que surge como una necesidad de hacerle un regalo a todas las mujeres. Vivimos en una sociedad que nos exige y exprime constantemente. Sentimos que debemos ser “perfectas”, y muchas veces nos olvidamos de que nuestras imperfecciones son las que realmente nos hacen únicas y maravillosas. Es un proyecto de desnudo o semidesnudo, donde la intención principal es que cada mujer que participa se sienta bien consigo misma, tal cual es, y se olvide todos los complejos e inseguridades que pudiera tener.

¿Es el más mimado de tus proyectos? ¿por qué?

No sé si es el más mimado, porque cada proyecto es especial por algo, pero sí es el que más me ha dado a nivel personal. He conocido historias de superación increíbles, historias que me han hecho plantearme muchas cosas,  he visto cómo mi forma de fotografiar cambiaba, volviéndose más humana en ciertos aspectos, he olvidado complejos que tenía como mujer, he aprendido a valorarme y quererme más…  me ha hecho mejor persona de lo que jamás hubiera imaginado.

¿Algún hecho en concreto ha fomentado tu atención a esa idea?

Durante todos los años que llevo fotografiando, me he encontrado con chicas que a pesar de ser bellísimas, se sentían feas, inseguras, no se gustaban… y era algo que no llegaba a entender. Ver todos esos casos durante tanto tiempo, hizo que sintiera la necesidad de hacer algo. Cada persona tiene una belleza única y especial, intento que cada mujer entienda que es preciosa y que todo lo que necesita ya lo lleva dentro.

¿Cómo se amalgaman la naturaleza y la mujer?

Somos parte del medio, nacemos, vivimos y morimos en él. Sentimentalmente, creo que la mujer tiene una sensibilidad especial para entender las cosas que pasan en el mundo. Físicamente, el cuerpo femenino se me asemeja a muchos paisajes naturales.

¿Es la inducción progresiva al desnudo un símbolo?

Desde luego. Creo que el ir desnudándose poco a poco , no solo ayuda a la persona a estar mas cómoda, sino que es como si la coraza de los miedos e inseguridades se fuera desgarrando con cada prenda que desaparece. En naturaleza y mujer, desnudarse adquiere el significado de liberarse.

¿Hasta qué punto valoras la belleza física de las participantes en ese proyecto?

No la valoro, directamente. No importa el físico, no importan los rasgos, no importa la piel. Muchas veces voy a hacer las fotos sin saber cómo es la persona físicamente.

Es un proyecto abierto a toda mujer que quiera participar.

¿Existe algún requisito para participar?

El único requisito para poder participar es ser mayor de edad y hacer semidesnudo o desnudo.

Imágenes: ©Alba García

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