Jorge Carbajales: «Hacerse proyectos de vida es una locura…»

¿Alguna vez has pensado en arriesgar todo lo que tienes por aquello que podrías llegar a tener?

Se necesitan espíritus emprendedores para cambiar el día a día, personas que luchen por sus pasiones y no se amilanen en la zona de confort amueblada con pretextos por temor a un paso en falso, de manera que hoy, en Littera, tendremos el placer de conocer y aprender sobre la historia de Jorge Carbajales, un naviego que, a pesar de las dificultades que se han podido ir planteando a lo largo de su vida, ha sabido defender como nadie la palabra emprendedor.

Incansable soñador, es recordado por todos los alumnos del colegio Santo Domingo de Navia como el mejor confidente y apoyo; como aquella persona que creyó en la pasión como método de vida y motivo de lucha y así promovió el gusto por el aprendizaje y los latidos por las inquietudes.

Aventurero y artista de espíritu y estudios, tras haber experimentado durante diez años la docencia, decide alimentar el alma que aclama cambio y nuevos retos, de manera que, tras haber recorrido prácticamente el globo terráqueo completo a golpe de Harley, puede ser actualmente seguido como diseñador digital en Made in Gijón, un proyecto basado en la filosofía maker, así como músico en Something, el grupo con el que, desde el bolero al soul,  han conseguido erizar infinitas pieles.

Algunos creen que está loco…

… a nosotros nos encanta.

¿Qué es ser un emprendedor?

Ser un emprendedor es como una especie de actitud gracias a la que siempre estás pensando en proyectos y cosas nuevas. A veces el problema es que estamos siempre pensando en un oficio o forma fija con la que ganarnos la vida, de manera que perdemos un tanto la ilusión por las cosas que nos gustan sin más, que no tienen porqué aportarte remuneración económica. Ser emprendedor es una máquina que nunca para y que sabe relacionar las pasiones y los proyectos entre sí.

¿Es posible la disociación entre emprendedor y docente?

Depende; a priori es difícil ser emprendedor en ciertas cosas con un trabajo que abarca o requiere tanto tiempo como es el de la docencia, sin embargo, pienso que de alguna manera fui emprendedor como docente. Yo era profesor de plástica, y como tal puedes abrir muchas puertas a tus alumnos, en términos de creatividad, o puedes limitarte a mostrar lo que son los colores primarios en el límite de las aulas. Quise contagiar la actitud emprendedora en este sentido para sacar adelante proyectos fura del aula, de hecho me llevo custro proyectos que organicé con los chavales como el de robótica, que aunque ahora esté de moda, antes era una especie de locura que un profesor de bellas artes se implicara en un proyecto de ese tipo, y de hecho ganamos el campeonato de Asturias, después el de España, y fuimos a Alemania. Lo recuerdo con mucho cariño por la forma en que los chavales de aquí de Navia compartieron ideas con 48 nacionalidades a un tiempo. Molaba también el proyecto de la exposición de arte digital, en el que cada alumno debía meterse en la piel de un artista y reproducir una foto emblemática de Navia a la manera del artista en concreto. Te enfrentas a tener que enseñar a chavales la historia del arte del siglo XX y para que se la empollen… sé que no se van a acordar, sin embargo, el que en esa actividad haya tenido que hacer de van Gogh estoy seguro de que se acuerda de su estilo. Quizá estar en la piel de un artista durante unos días genera en ti una inquietud que hace que por tu cuenta te intereses en la vida de los demás artistas, y no el decirlos de carrerilla

¿Qué quisiste aportar personalmente al proyecto educativo?

En el momento en el que me llamaron estaba totalmente desconectado del mundo de la educación. En principio te planteas que vas a estar hablando de las cosas que te gustan mientras un grupo de personas te escuchan y la realidad es totalmente distinta, y con razón, porque a esas edades tienes otras inquietudes. De manera que en el momento en que me llamaron me lo tomé como el enfrentamiento a un abismo, y luego una vez dentro, máxime ahora, después de llevar diez años en ese mundo, te das cuenta de lo distante que es la educación con respecto a lo que a ti te gustaría que fuera, que es tal vez lo que a mi me cansó.

Hoy en día es difícil ser profesor, porque tienes que buscar cosas que no estén en Google, pero lo que sí procuré fue generar cierta pasión y curiosidad por las cosas en los chavales para que por ellos mismos aprendieran de verdad.

¿Cuáles crees que son las carencias más reseñables del sistema educativo?

Buf… -ríe- aunque se puede hablar durante horas sobre esto, creo que la base está en que para ser profesor no te exigen ser un profesional de la docencia. En otro tipo de países, en los que el sistema educativo es distinto, nórdicos o centroeuropeos, para ser profesor tienes que ser la élite. Si eres la mejor de tu promoción te van a ofrecer la posibilidad de ser profesora con una formación complementaria específica de la docencia en sí misma. En España por lo general pasa un poco lo contrario… muchas de las personas que terminan bachiller con baja nota se adentran en magisterio por hacer algo, de manera que se genera un número importante de profesores sin vocación y sin pasión por lo que hacen, porque en realidad tiraron por ese camino por no tener otra opción. Para mí sin embargo ser profesor requiere ser muy buen comunicador y transmisor tanto de ideas como de pasiones. Esto sin mencionar el sistema en sí mismo, se equipara la enseñanza a pequeñas porciones de tiempo en las que entra un profesor y sale otro… no sé… creo que a día de hoy no podría ser alumno, muy a pesar de tener que meterme en la piel de mis alumnos para explorar qué cosas podrían trasladarse a sus gustos. De todas formas, algo gracioso es que vine observando, es que los profesores son los peores alumnos que hay. Si tienes que dar un curso a profesores empiezas a ver cómo aquellas personas que llevan tanto tiempo dedicados a que los demás los escuchen son incapaces de escuchar a los demás.

¿Cuáles son los ingredientes básicos de un sistema educativo ideal?

Hoy la excusa de los recursos no existe, estamos repletos de herramientas a nuestra disposición, pero no tenemos ganas de aprender. Lo principal pienso que sería intentar conseguir que alguien tenga ganas, ese querer devorar todo lo que te rodea por esa necesidad de conocer… Hasta los quince años no empiezas a desarrollarlo en alguna medida, y eso quiere decir que algo tiene que estar fallando.

¿En qué medida las bases de la educación van a tomar parte en la forma en que tu tejes las relaciones sociales a posteriori?

Yo creo que cualquier persona que esté haciendo algo pasional a día de hoy, si echa la vista atrás, tiene la imagen de algún profesor que por lo que fuese le apoyó de alguna manera. Creo que influye muchísimo, porque todo lo que se hace en el cole influirá en tu vida posteriormente si a temprana edad consigues ser una persona con inquietudes porque en la escuela te lo hayan inculcado a ti. No nos damos del todo cuenta de la cantidad de horas de la parte más importante de nuestra vida que supone la escuela y todo lo que la rodea, que no se limita a los estudios.

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Tenemos entendido que, tras graduarse, obsequiabas a tus alumnos con una pieza que terminaba por convertirse en fundamental en sus vidas…

¿Qué es un libro de aventuras?

De pequeño iba apuntando en una especie de diario las cosas que me gustaría hacer al menos una vez en la vida, y con el tiempo te das cuenta de la dificultad de cada paso, pero sin embargo el tesón que empleas en cumplirlo, y finalmente el cumplimiento en sí. Es bueno apuntar los sueños que te rondan la cabeza para no alejarte de la ilusión con la amenazante monotonía del día a día. Es interesante revisar los sueños que tenías con quince años y en qué medida se alejan o se acercan a los actuales, y si los has conseguido, por supuesto. Esto era algo que contaba a mis alumnos, a las clases que veía más ilusionadas por las cosas, para transmitir precisamente el mensaje de que la vida no se reduce a los estudios que hayas hecho o al trabajo que desempeñes, sino a lo que dedicas tu tiempo libre y qué quieres conseguir con ello. Desde luego, tener sueños,  personalmente es lo que me mantiene activo.

¿Han cambiado tus sueños?

Excepto en relación a la música, mis sueños han cambiado muchísimo. No obstante, es importante reparar en que la sensación que me produce cualquiera de ellos es la misma. La clave de elaborar tu propio sueño es precisamente conseguir que genere una sensación que, aunque indescriptible, sabes que es única.

¿Cuáles han sido las decisiones más difíciles a las que te has tenido que enfrentar como puro emprendedor?

Cada día a una distinta e igual de complicada…  a no ser que tengas un círculo próximo que se asemeje a tu forma de pensamiento. En mi caso, innumerables fueron las ocasiones en las que pretendieron convencerme de que “lo correcto” era tener un trabajo y sueldo fijos, pero pienso que mucho antes que eso, es necesario pulir las inquietudes y ser feliz. La mayor parte de mis decisiones han sido las menos acertadas y sin embargo las que mejor me han hecho sentir a lo largo de mi vida. Al fin y al cabo, emprender es tener el cerebro activo constantemente.

¿Y las mayores dificultades a las que te puedes enfrentar a la hora de emprender un proyecto?

Para mi hay dos fundamentales: el sitio donde te ha tocado nacer, dado que evidentemente no es lo mismo pretender erigir un proyecto en un sitio o en otro donde ya hay un caldo de cultivo mucho más específico para la temática que aborde, y luego ya el círculo de personas de quienes te rodees. No es lo mismo levantar un proyecto solo que contando con ciertos apoyos… si haces conciertos y tus amigos no van, haces viajes y tus allegados no comprenden que faltes a las fiestas del pueblo para ello, tienes que intensificar tu personalidad al máximo.

¿No crees que la inseguridad personal puede tomar su parte?

Ser emprendedor y ser inseguro es incompatible. Es necesario tener en cuenta que para que las cosas salgan bien han tenido que salir mal en algún momento. Si no conoces la sensación del fracaso, jamás conocerás el sabor de éxito.

¿Existen los proyectos de vida?

Antes de nada, debo decir que hay temas sobre los que me gusta tener mis propias teorías hechas. Suena raro, pero me hace sentir más seguro a la hora de tomar decisiones; voy tomando trozos de mi vida y procuro darles una explicación y un sentido.

En este caso, sobre la vida en general, tengo la teoría de los ciclos: pienso que hay dos formas de ver la vida y a lo que tú te refieres con proyecto de vida: o bien una línea recta hecha de cosas para toda la vida, como por ejemplo: a los treinta empiezo a trabajar en mi trabajo fijo al lado de casa, pido una hipoteca, etc… al ser cosas para toda la vida, amor para toda la vida, trabajo para toda la vida, sitio para toda la vida… cuando se rompe una de ellas, el resto se derrumba. El ser humano no está preparado para asumir el fracaso de algo que asumió para el resto de su vida. Sin embargo, si ves la vida por ciclos, cuando uno fracasa, siempre tienes la oportunidad de embarcarte en otro distinto, permaneciendo continuamente en activo.

Si llevas trabajando diez años en algo, como la enseñanza, y de repente te apetece cambiar, cierras un ciclo, ya no solo sin miedo al abismo, sino muerto de ganas por saborear la adrenalina de los proyectos por descubrir.

Desde mi punto de vista es una locura hacer un proyecto de vida.

¿Tiene límites la ambición?

Claro; los que te quieras poner.

Es muy típico pensar cosas como… Bah, para qué voy a gastar tanto dinero en esto si yo no soy profesional. Ahí pienso… soy yo el que me estoy limitando.

¿Cómo se afronta el miedo al fracaso?

Nunca se afronta en puridad. Es por ello que los artistas viven frustrados, viven atormentado por el miedo a no alcanzar el nivel de perfección que se exigen. Por otro lado, esa frustración también juega como motor de las creaciones.

¿Por qué idea o acción te gustaría ser recordado?

Sin duda alguna, por haber al menos intentado ayudar a las personas a volcarse en la pasión por la que viven aun si aún no son conscientes. Nadie me va a recordar por haber enseñado los colores primarios, y sin embargo estoy seguro de que si me va a recordar la persona con la que me enfadé porque vivía sin inquietudes. Es algo que nadie te enseña habitualmente y quiero creer que me caracteriza.

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