Música de los 70’s: divagaciones jazzeras

(Por Enol Bejega Terente)

Side I. Un Aperitivo. Una introducción.

Ha llegado una etapa de hacinamiento de discos, experimentaciones y todo tipo de majaderías en estudios.

1970 fue una gran década para la música y, de todo lo que puedo hablar, me centraré en unos pocos géneros y en una ciudad: Canterbury.

En ella nacieron bandas estratosféricas que dieron vidilla al Rock progresivo (muy en auge en la época) y no se limitaron únicamente a eso. No, para nada, fueron más allá…. Muuucho más allá.

En ese tiempo, había irrumpido el Jazz Fusion en la escena gracias, en parte, a Miles Davis.

En 1969, Davis saca el disco de jazz rock In A Silent Way y en 1970 entra como una bomba atómica su Bitches Brew. Claro está que el trompetista no es tonto y decidió hacer unos fichajes de verano. Llega al estudio lo mejor de cada casa y tenemos a miembros como el guitarrista y fundador de Mahavishnu Orchestra: John Mclaughlin, al archi famoso pianista: Chick Corea, al señor del Funk: Herbie Hancock y al próximo miembro de Weather Report: Joe Zainwul entre otros.

John McLaughlin & Miles Davis (Imagen:Jan Persson & CDJ)

Han aparecido una amalgama de conceptos innovadores y experimentaciones en la música. Hablaré de algunos como:

El Krautrock y la música electrónica de Tangerine Dream y la colaboración que dio el toque electrónico en su primer disco: Electronic Meditation. Contaban con la ayuda de Conrad Schnitzler. El mismo que 17 años después echaría una mano a Mayhem con su Deathcrush.

El Rock progresivo, influyente en la música como Ciudadano Kane lo fue para el cine. Ese género embutido de psicodelia con lo primero de Pink Floyd, ese progresivo destructor que vemos en el Mirage de Camel, y esa música sofisticada y pedante que todo bicho raro y hippie con gafas ama.

La psicodelia de la escuela de Berlín con la ya mencionada Tangerine Dream y de la zona inglesa y estadounidense con Jefferson Airplane, Pink Floyd y Soft Machine (protagonistas de este artículo).

Entre todos estos aspectos, tenemos también inspiraciones extra musicales. Ahí tenemos esas divertidas experimentaciones como ir a ver 2001: Una Odisea En El Espacio algo tocado de LSD.

Los de Canterbury cogieron un poco de todo (el LSD seguro que también) y sacaron a relucir piezas como: el If I Could Do It All Over Again, I’d Do It All Over You (1970) e In The Land Of Grey And Pink (1971) de Caravan, el Mirage (1974) y el Snow Goose (1975) de Camel, el propio Third (1970) de Soft Machine y demás obras maestras.

Side II. El Tercer volumen y sus “jazztarsis”.

Quizás el largo y tedioso aperitivo anterior provoque alguna indigestión. Si es el caso, lo que verá a continuación será una autentica comilona cocinada por un principiante.

La situación ya está más o menos clara. ¿Qué tenemos?: jazz, progresivo, psicodelia, drogas y ganas de lectores por pegarse un buen tiro. Todo esto, salvo el disparo, fue lo que propulsó a la banda inglesa, Soft Machine, a unirse a la fiesta.

Esta banda tiene su origen en el 62 a partir de un grupo de bohemios y autistas aficionados de viajes interestelares y demás extravagantes aficiones.

Tras algún que otro sencillo, divagación metafísica y paseos por las estrellas se presentó ante nuestros ojos el genial primer disco de la banda con el batería Robert Wyatt, el teclista Mike Ratledge y el fugaz: Kevin Ayers. El primer disco se llamaría The Soft Machine (1968).

Para el segundo disco, Ayers abandona la banda y aparece el bajista Hugh Hopper a echar un cable. Irrumpe el genial Volume Two.

Conrad Schnitzler

Tanto el primer como el segundo disco de SM tienen ansias de innovación, vistas en una influencia psicodélica, progresiva e, incluso, de corrientes artísticas como el dadaísmo. Con ello se puede ver un potencial de la banda, una bomba de relojería en el minuto 00:00. Algo iba a explotar.

Ahora sí, ahora ya estaba preparado el caldo de cultivo para un BOOM en la escena del jazz. Aunque no fue del calibre del Bitches Brew, hizo bastante ruido. En 1970, se hace público el grandioso Third presentado como disco doble con cuatro composiciones de amplia duración y, cada una de ellas, compuestas por un miembro de la banda. Tenemos:

  • Facelift de Hugh Hopper.
  • Slightly All The Time de Mike Ratledge.
  • Moon In June de Robert Wyatt.
  • Out-Bloody-Rageous de Ratledge.

También cabe destacar la colaboración en saxofón de Elton Dean. La influencia del legendario trompetista y su legión estaba viva, y la magia de ese disco se trasladó a los ingleses. Esa suave máquina pasó a ser aún más sedosa.

Se agradece que cada miembro compusiese un tema. Cada canción es diferente y todo duerme sobre un colchón de relax y ácidez.

El Facelift del señor Hopper es profundamente nostálgico y vuelve la mirada a las primeras composiciones. Sin embargo, por muy sordo que uno esté, las innovaciones de la década setentera están ahí para quedarse.

Slight OH DIOS ly All The Time elimina gran parte de la nostalgia y se vuelca en un teclado rompedor. El mellotrón es ese gran amigo de bandas progresivas. ¿No me creen?, pregunten al coleguita Keith Emerson y sus compañeros con su Trilogy (álbum de 1972).

Con Slightly All The Time he tenido orgasmos de 18 minutos. ¿Os parece poco?, pues esa es la duración de la canción. Tal ha sido el onanismo que he decidido hacer unos cambios y crear una nueva palabra: “Jazztarsis” (sí, algo grande ha ocurrido). Nadie puede discutirme que los cambios de ritmo de esta obra son algo fuera de lo común y, el minuto 16 del tema es una prueba irrefutable.

El compositor de ese tema anterior (que parece gustarme) se trataba de Ratledge.

Hemos llegado a la montaña, parece que no podemos disfrutar más y hemos tocado techo, pero no. Ahora abrimos la puerta a Moon In June del señor Wyatt y todo parece continuar perfecto. Aquí observamos un término medio entre el primer y segundo tema y, esos cambios que tanto gustan, siguen vivos.

El viaje ha sido largo y el chofer de Slightly nos acompaña de vuelta a casa con Out-Bloody-Rageous. Vemos a esa cara conocida llamada Ratledge y preparamos el viaje de regreso. Nos acompaña al final de una manera perfecta y la función termina.

La consonancia entre influencias, mentes y temas diferenciados han formado algo unido e irrompible para la historia de la música. Se ha forjado una espada que no todo el mundo ha sabido empuñar, pero que quien la empuña se asegura el mayor triunfo en toda batalla, la espada del Third.

Third es y será una bestia parda que ha hecho frente a innumerables competidores tanto dentro como fuera de Canterbury. Bandas y músicos como Jethro Tull, Gentle Giant, Mike Oldfield, King Crimson, Jaco Pastorius, etc. han complicado que la obra magna de Soft Machine llegase a ser lo mejor de una década y de un siglo que, en música, ha dado para mucho.

(Por Enol Bejega Terente)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s