Democracia son leyes que sirvan al pueblo

En el momento de empezar este artículo, hacía menos de una semana que el rapero comunista Pablo Hásel había sido llamado a declarar (de nuevo) por la Audiencia Nac(z)ional por su tema “Juan Carlos el Bobón”. La sentencia fue clara, aunque a ninguna cadena de televisión les interese que todo esto salga. Tal y como relató en un video posterior en una plataforma musical, podría verse encerrado más de siete años por rapear y denunciar los abusos e irresponsabilidades de una monarquía decadente y cara. La sentencia de Hasél no ha sido la única. Multitud de artistas y ciudadanos (Valtonyc, Cassandra o Strawberry, entre otros) han sido amenazados y perseguidos en las últimas semanas por sus incómodas letras y/u opiniones contra todo lo que consideran injusto y abusivo. Inquisición activa y continua; llevan mucho tiempo arrestando y asustando para que te calles, e incluso abogados antifascistas como Juan Manuel Olarieta (detenido y sentenciado en varias ocasiones por supuesto enaltecimiento del terrorismo, por defender a presos políticos y colectivos perseguidos), opina que la ley mordaza no sólo tiene el objetivo de silenciar a los que se quejan, sino que, además, intenta causar miedo y represión para un sometimiento cada día más visible y palpable para desgracia de todos los que son acusados de terroristas.

Dicha canción, motivo para un arresto propio de cuerpos especializados para llevar a cabo represiones al estilo de la Gestapo, comienza con una entrevista concedida por el ahora rey emérito a un medio francés en 1969. En ella, responde a la pregunta de cuál era su opinión sobre el general Franco. Decidido y honorablemente, responde entre otras palabras que, para él, Franco fue una figura decisiva para sacar a España de la “crisis” que sucedió allá en el 36. Destaca el gran afecto y respeto que posee su persona hacia el entonces dictador.

Hasél critica los sucesivos excesos y engaños que ha estado perpetrando la corona Borbónica desde su llegada a la península ibérica sobre la espalda ya dañada del pueblo español (sangrientos y exóticos safaris, fiestas con polvo blanco cortado con fondos públicos, casas y yates pagados por la plebe, maltratos domésticos, infidelidades no muy católicas, etc.). Expresa y difunde libremente sus pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. (Constitución 1978.Título I. De los derechos y deberes fundamentales. Capítulo segundo. Derechos y libertades. Sección 1.ª De los derechos fundamentales y de las libertades públicas. Artículo 20).

Simple y complicado.

Es simple, sin duda, entender que esto es una tomadura de pelo. Cada día hay que aguantar que muchos que poseen poder se burlen en las narices de la plebe sin poder responder, sin poder protestar o alzar otra opinión sin que te censuren. ¿Por qué no se puede cuestionar la figura de un dictador oculto como es Juan Carlos? ¿Dónde queda nuestra moral al saber que mientras visitan ciudades, cuales parásitos imperiales, niños hambrientos son apartados por las cámaras para no dar una imagen “negativa” del Estado? ¿Por qué no se juzga al actual rey Felipe VI por hacer reconocidos y públicos negocios sucios (venta de armamento militar) con el rey de Arabia Saudita, Salmán bin Abdulaziz, reconocido mundialmente como un genocida y atroz dictador? Es simple observar que invertir en armamento da más pasta que invertir en libros (a unos más que a otros); se recorta en educación y hay de sobra para misiles, no vaya a ser que caigan las coronas y el telón se queme.

Sin embargo, también es muy complicado. Complicado que en un Estado podrido y corrupto la democracia sea realmente del pueblo, y si esa democracia es votar para rellenar el cupo de autoengaño colectivo, iremos a las urnas para votar por una República Popular, para dejar de alimentar parásitos de muy supuesta sangre azul; que el principito Felipe se ponga a currar en un kebab y, que la falsa asturiana Ortiz, pague sus retoques faciales limpiando váteres en un Burriking. Ellos no dejarán que nos enteremos de una; siempre estaremos mal informados, mostrando al ministro F. Díaz como un personaje entrañable y, olvidando a los quince inmigrantes asesinados y otros tantos ahogados en Ceuta por balas de goma en el Tarajal. No son fallecidos, son asesinados. ¿Pero si lo dices, te llaman terrorista? ¿Quiénes son los verdaderos terroristas, vestidos y presumiendo de ser demócratas? Intentan confundir y distorsionar para que todo nos importe un carajo, para que el maltratador nos parezca el maltratado, aunque tenga un bate y la esvástica tatuada en su tarro (perros del Estado). Da igual que la princesita de once años se vista un miércoles con un vestido más caro que lo que cobras en tres meses, no importa; siempre saldrá algún bufón de la corte en la tele contando que son muy campechanos, que debes brindar con Jon Simón mientras ellos están saqueando algún banco o riéndose en tu cara mientras te quedas sin trabajo, que una República nos saldría igual de caro (quienes lo dicen engordan con cada falacia su cuenta en el banco).

Democracia de mierda, con podrido pan y ridículo espectáculo. Se castiga al que protesta contra la injusticia y, se premia al que con corbata y sin vergüenza, le da igual vender a su propia madre por tener dos tetas, coca y un par de millones en la cartera. Disculpad mi lenguaje obsceno y enfermo porque es a la vez santo, contradicciones que sólo entenderán los pederastas de la iglesia al quedar tan tarde con sus monaguillos para rezar los sábados. Se trata pues, de una democracia para callar, obedecer y tragar; y cuidado no te cagues en el idiota de Franco por alguna red social y te llamen radical; te das cuenta de la humillación constante por parte de las instituciones actuales, al saber que él murió en la cama mientras otros decidieron luchar y no claudicar a las órdenes de un enano tirano.

Sigue siendo complicado pensar que mientras payasos mediáticos se regodean con pasta, lujos y engaño, artistas y combatientes antifascistas siguen encarcelados por denunciar el ya repetitivo terrorismo de Estado. También es complicado entender que activistas que defienden la paz y no la justicia sigan ofreciendo flores mientras un policía le rompe la barbilla y cobra un extra por obediente y por continuar la barbarie fascista.

Casposo y esperpéntico Estado español en el que es delito hacer chistes sobre el golpista y franquista Carrero Blanco, ¿pero se homenajea desde la fundación F. Franco a la División Azul (con consentimiento del partido heredero del franquismoPP) con satisfacción y mucho honor a los héroes nazis que masacraron inocentes ya olvidados? Prostituyen el pasado de los masacrados y pisotean nuestro presente para robarnos el futuro.

No hay amenazas que valgan para no enfrentar su fascismo estatal. Desobediencia contra la mordaza. Piensa como ellos si no quieres que te arresten en tu casa o que te arruinen tu efímera existencia vital. Por un chiste en una red social, por un poema, por una canción, por una manifestación nos quieren condenar; no somos ajenos a su terrorismo-fascismo de Estado.

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