Los demenciales chicos acelerados

Si hubiera que definir el Euskadi de los 80 con una palabra, sin duda sería gris. La crisis económica provocada por la crisis del petróleo afectó gravemente a la hasta entonces próspera industria vasca aumentando el paro y la marginalidad social. El auge de la violencia política encabezada por ETA y la respuesta mediante cuerpos militares/policiales extralegales como los GAL, el fantasma de la guerra nuclear flotando en el ambiente y la fuerte irrupción de drogas duras como la heroína en la sociedad española no auguraban un gran futuro para la juventud vasca. Esta sombría estampa se reflejó en las manifestaciones artísticas de la época, entre ellas la música.

En este contexto surge en 1980 Eskorbuto. Fundada por Juanma Suárez y Iosu Expósito naturales de Santurtzi (bajo y guitarra respectivamente) y a los que se uniría Pako Galán en la batería tras el paso efímero de varios componentes. Influenciados por la repercusión del punk británico y con una rabia que compensaba con creces su falta de habilidad como músicos, se convirtieron en una de las bandas de punk en español más legendarias. El nombre de Eskorbuto fue sugerido en tono irónico por Roberto Moso, cantante de Zarama, debido a su demacrado aspecto.

Con la sinceridad como bandera Eskorbuto sacó 7 álbumes de estudio y muchos de sus temas se convirtieron en auténticos himnos de la juventud vasca como “Mucha policía, poca diversión” o “cerebros destruidos”, temas que todo amante del punk debería obligarse a escuchar. Odiados y amados a partes iguales, su fama fue tal que incluso llegaron a realizar conciertos en México.

Eran un trío de personalidades totalmente diferentes pero a la vez muy complementarias: Juanma era lo que se conoce como un rebelde sin causa desde la adolescencia, con un ácido sentido del humor que a menudo rozaba lo macabro, escribía sobre la muerte, el fin de la humanidad, sobre famosos exterminios… Iosu siempre es descrito como un joven bonachón al que le apasionaban los Who y los Rolling y que soñaba con jugar en el Athletic Club, sus letras estaban cargadas de crítica social y política. Pako era el mayor de los tres y controlaba a sus dos compañeros para que el grupo no fuera un auténtico caos (ya que Iosu y Juanma discutían constantemente).

Pero la droga no perdona y Iosu y Juanma, consumidores de alcohol, tabaco, anfetaminas y heroína desde muy temprana edad, vieron muy degastada tanto su salud como su economía a comienzos de los 90. Los dos fallecieron en 1992: primero Iosu, víctima del sida; unos meses después le siguió Juanma, debido a una enfermedad respiratoria que padeció gran parte de su vida y que fue agravada por el consumo de caballo. Pako buscó nuevos integrantes y continuó la banda tras sus muertes, pero Eskorbuto nunca volvió a transmitir la honestidad del trío original.

Roberto Moso escribió sobre Eskorbuto en uno de sus libros: “Los años pasan y ellos siguen ahí, tozudamente, ganando batallas después de muertos, como decían del Cid Campeador”. ¿Quieres saber por qué siguen ganando batallas? Agarra tu ordenador o tu móvil y escucha Eskorbuto. Tú también ganarás.

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