María Teresa León: mucho más que la compañera de Alberti

Leer la biografía de Federico García Lorca (que aún no he acabado) me llevó a descubrir a una serie de mujeres de las que nunca había oído hablar, entre las que se encuentran: Maruja Mallo, Concha Méndez-Cuesta, Rosa Chacel y María Teresa León. Todas grandes artistas. Hoy me dispongo a hablar de la última.

Miembro de la Generación del 27, hoy en día esta escritora es desconocida para la mayoría. Afiliada al PCE, miembro de Junta de Defensa y Protección del Tesoro Artístico Nacional, que trasladó las obras de arte del Museo del Prado y de El Escorial durante la Guerra Civil, principal artífice de las “guerrillas del teatro”, protagonista de los momentos decisivos en la Guerra Civil española, actriz esporádica, directora y sobretodo escritora. Una figura brillante que ha vivido a la sombra de su marido, Rafael Alberti.

María Teresa León nació en 1903 en Logroño, pero pasó la mayor parte de su infancia entre Madrid, Barcelona y Burgos debido a la profesión paterna. Sin embargo se sentiría fuertemente conectada a esta última ciudad y la visitaría en diferentes ocasiones.

La escritora se crió en un entorno familiar que compartía las teorías de la Institución Libre de Enseñanza, este desbordaba los rígidos ideales que de la época y le permitieron instruirse y acercarse a los libros. A este ambiente liberal se le unió un carácter fuerte y rebelde que se vio alentado por la familia y ya en su adolescencia comenzó a escribir sus primeros textos.

AGA. Archivo General de la Administración
Imagen: AGA

Durante sus estancias en Madrid convivió con la familia de su madre, entre los que se encontraba María Goyri, su marido Ramón Menéndez Pidal y su hija Jimena; quienes precisamente mediante su hija le inculcaron la pedagogía moderna de la Institución Libre de Enseñanza. El hogar de los Menéndez Pidal se convirtió en la escuela donde María Teresa pudo instruirse y además una gran fuente de inspiración literaria. Allí puedo conocer a intelectuales como Bartolomé Cossío, Américo Castro Henry Merinee… grandes personalidades que sin duda contribuyeron a su interés por las letras.

Éstas influencias no hicieron más que incrementar fricciones con sus compañeras de colegio, el Colegio Sagrado Corazón de Legatinos, de Madrid, puesto que los ideales inculcados por su familia no acababan de compatibilizar con los de la institución. El choque era tal que llegó a ser expulsada de la escuela.

María Teresa contrae matrimonio muy pronto con Gonzalo de Sebastián, en 1920 en un intento de huir del hogar familiar con el cual no acaba de encajar del todo. Este matrimonio apresurado tiene un final temprano, separación la apartó de sus hijos, ya que en esa época la custodia era siempre del padre.

Separada de su marido y sus hijos decide volver a Burgos, donde comienza a colaborar en el Diario de Burgos, en sus artículos opina sobre temas actuales. Gracias a ellos podemos observar sus primeras reivindicaciones, especialmente acerca de la situación femenina donde se muestra rebelde y transgresora. María Teresa demuestra ser una madre agitadora de la causa feminista, una mujer con afán de libertad que se mueve firmemente por un mundo de hombres desde momento en que decidió poner fin a este matrimonio.

Su primer poema en el periódico fue firmado con el seudónimo de Isabel Inghirami. A estas publicaciones le siguieron cuentos infantiles, esta vez firmados bajo su nom
bre. Todas estarán llenas de queja y sensibilidad social unida a una preocupación por la situación de la mujer. A partir de este momento comienza a publicar con revistas españolas y extranjeras, como son Caras y Caretas (Argentina) y La Gaceta Literaria (Española)

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Ilustración de Rafael Alberti para Rosa-fría, patinadora de la luna

En 1928 se instala en Madrid dónde un año después conoce a quien sería su futuro compañero, Rafael Alberti. Esta relación no fue vista con buenos ojos puesto que por esta época aun no estaba divorcia
da y le llovieron criticas de todos lados, la sociedad española sigue encontrándose bajo unos parámetros católicos tradicionales. Indiferentemente de las reacciones al poco tiempo se van a vivir juntos y comienzan a colaborar en proyectos, de los cuales el primero fue Rosa-fría, patinadora de la luna, libro que no publicaría hasta 1934.

En 1930 publica Bella del mal amor, libro que se ve influenciado por su mala experiencia matrimonial. Y dos años siguientes, ya instaurada la Segunda República, se casa por civil con Rafael Alberti. Este periodo se vería caracterizado por viajes por siempre acompañados de un gran compromiso político.

Esta travesía es posible gracias a una beca concedida por la Junta de Ampliación de Estudios para estudiar los movimientos teatrales europeos, asistiendo así a Bélgica, a Holanda, a Noruega, a Dinamarca, a Francia, a Berlín y, en un último momento, a la Unión Soviética. Durante su estancia en Berlín fue testigo del asenso al poder del Hitler, y del comportamiento racista hacia los judíos.

En su vuelta a España se vuelcan en la revista Octubre, llena de conciencia social y política, mostrando su afiliación a los ideales comunistas. En el estallido de la Revolución de Asturias, el matrimonio, que se encontraba fuera de España, emprende un viaje por América informando de los sucesos en su patria. Los años previos a la Guerra Civil se ven reflejados en su libro de autobiográfico Memorias de melancolía.

La Guerra Civil les sorprende de vacaciones en Ibiza, y tienen que esconderse en el bosque. Tras esta aventura, se hospedan el palacio de los Marqueses de Heredia Spinola, sede de la Alianza de Intelectuales Antifascistas donde se mantuvo toda la contienda, formada por figuras como Cesar Vallejo, Vicente Huidobro, Emilio Prados, Ernest Heminway o Federico García Lorca, hasta que la situación se hizo insostenible.

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Imagen: María Teresa León en un miting en las Jornadas de Escritores Antifascistas, 1937

Sus vivencias en el Madrid bélico quedarán reflejadas en Contra viento y Marea y  limpio. En esta época será Secretaria de la Alianza de Intelectuales Antifascistas y participará en la Junta de Defensa y Protección del Tesoro Artístico Nacional que traslada las obras del museo del Prado y El Escorial a lugares seguros. Además de mantenerse activa como autora, actriz y directora tanto en la sección teatral de la Alianza de Escritores Antifascistas como en las Guerrillas del Teatro del Ejercito del Centro.

Sin embargo la perdida del bando republicano es inevitable, y se traslada a Oran donde iniciará junto a Rafael Alberti un largo exilio. En 1940 llegan a Buenos Aires, lugar en el que llegaran a establecerse y donde nacerá su hija Aitana.
A partir de esta época se aleja de la política y comienzan a publicar varias obras como Morirás lejos, Las peregrinaciones de Teresa, El gran amor de Gustavo Adolfo Bécquer, Fábulas del Tiempo Amargo, etc.

María Teresa sufrirá de alzheimer a una avanzada edad y regresará a España en 1977 junto a su marido acabando así su periodo de exilio.

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Imagen: Pilar Aymerich, 1979
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